Yves Tumor

Gender” es la buzzword de los dosmiles. Quiere decir “género”, como genre, también en Inglés, que alude a la categorización de las formas que asume un medio artístico (poesía, film noir, techno) – es curioso como un mismo concepto tiene dos formas gramaticales. La cuestión con las categorías es que, orientadoras como son para distinguir entre esto y lo otro y leer la realidad, siempre hay traslapes, accidentes geográficos, obras de arte y personas que las desafían. Y este nicho del ya va ¿Qué? parece ser un favorito de Yves Tumor.

 

Difícil de ubicar en lo que parece rondar sus treintas, Yves, cuyo nombre de pila es Sean Lee (o, quizás, Rahel Ali) se nos presenta con deliberada ambigüedad y distancia. Procedente de la adormilada Knoxville, en Tennessee y cambiando sus primeras palabras con la prensa en lugares desperdigados – L. A., Berlín o Turín – admite que no pretende ser Burial, mas su carácter reservado y su tránsito por territorios limítrofes de la música llaman a simpatía: es, después de todo, una época donde los artistas harían bien en sentir indecisión al recibir la atención del público. Y en la que la innovación pareciera abundante… y redundante.

photo: Vitali Gelwich 

 

Su trayectoria nos revela su carácter. Ha vagado entre varios proyectos (TEAMS, Shanty, Bekelé Berhanu). En 2015 colaboró con buena parte de la producción de COR-E, de Mykki Blanco, con lo que podemos tantear sus afinidades LGBTi. En 2016 colaboró con Hood By Air en una escabrosa pasarela, tropezando con modelos entre montículos de tierra.

 

De porte y facciones irreductiblemente masculinas, se viste para sí mismo, con un drag lejos de lo domesticado. Aún así, reconoce, poco tiene que ver su imagen con su persona musical, más bien abstraída, gentil – lo contrario a chillona.

 

Esta asimetría y múltiple direccionalidad lo posiciona como un digno artista de su tiempo y anuncia los temas que podemos intuir en su trabajo: un tratamiento íntimo de su espiritualidad ¿O, quizás, subjetividad?  No sólo es trendy sacar a relucir las discusiones del género  ¿Puede un rapero cantar con voz – como dice Lemebel – demasiado dulce? Mucha agua ha pasado desde Sylvester, los mostachos de pelusa de CocoRosie o cuando Kathleen Hannah y su combo colocaran al feminismo en primer plano con sus sweepstakes.

 

Las preguntas de Yves Tumor parten de una voz masculina: por supuesto que su vestimenta puede ser todo lo ajeno a lo clásica ¿Pero, tiene algo que ver, con la producción de su sujeto artístico? Las primeras producciones de Sean Lee apostaban al Noise. En Serpent Music, su último álbum, cubre un amplio espectro de tonalidades con apenas algunos momentos de abrasión. Hay varios lugares y ocasiones, pero su secuencia jamás se siente accidentada. Algo de saudade, pensamientos sobre la muerte, la creación y el disfrute. Incluso hay algo de juego acusmático con grabaciones de campo y conversaciones íntimas entre amantes. Todas estas cosas son parte de Yves ¿Es esta serpiente un ouroboros? ¿O sólo un carismártico animalito que cambia de pieles? Encontramos estas imágenes de transitoriedad y juego con la fecunda polisemia del lenguaje y los demás registros expresivos a lo largo y ancho de su obra.

El producto final es una perfecto enunciado sobre el arte ¿Qué quiere el artista? Seducir, captar tu atención, provocar en tí estas sensaciones. El artista quiere mostrarse, pero mostrar es un acto íntimo o –  cuando menos – un trabajo.

Un cuidadoso manejo de las impresiones. Sea el recorte exacto de un sample o el grabar una composición con instrumentos y voz – un soul nostálgico y perfectamente adecuado para ascensores, como The Feeling When You Walk Away –  Yves Tumor ha preferido dedicar su tiempo a mostrar estas cosas que siente. Trata de compartir los sentimientos que le avasallan. Como un niño, llama nuestra atención para estar más cerca de nosotros, y por ésa labor podemos sentirnos agradecidos